Esta tendencia cada vez más creciente del consumo de sustancias anabólicas se ha hecho manifiesta en los varones del Siglo XXI, en los que la apariencia física constituye una preocupación, quedando demostrado en sus intentos por transformar aquel modelo de hombre de la década de los 70 (con poca musculatura y despreocupado por su físico) por un Adonis actual que busca el culto al cuerpo y a la imagen, lo inquietante es que, según algunos especialistas a los que uno mi criterio particular, hoy día es común que en la búsqueda de ciertos estereotipos se consuman de forma incontrolada estas sustancias esteroides, o anabólicos androgénicos, para mejorar su desempeño y apariencia física en forma y cantidades que conducen a efectos deletéreos muchas veces irreversibles o peor aun que delinean una dependencia riesgosa.
La testosterona en sí es la hormona sexual producida por células especializadas en los testículos de los hombres, y en pequeñas cantidades por la glándula adrenal de ambos sexos, su descubrimiento se atribuye al profesor Charles Edourard Brown-Séquard.
Su efecto anabólico-androgénico produce modificaciones en los tejidos periféricos sensibles a ella cumpliendo con la función de garantizar el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (virilización, distribución del vello y de la grasa típicamente masculina, aceleración de la talla y la maduración ósea, además del agravamiento de la voz,.....). Sus derivados sintéticos lo constituyen los esteroides anabólicos androgénicos que como su nombre lo explica tienen un efecto anabólico y androgénico, los que se tienen en cuenta al momento de valorar sus legítimas indicaciones médicas, las cuales podríamos resumirlas planteando que son compuestos indicados para corregir el déficit androgénico en los varones hipogonádicos, en el retraso constitucional del crecimiento y desarrollo puberal, tratamiento de soporte para el estado de desnutrición, anemia grave, en la osteoporosis para el control del dolor óseo y aun en fase experimental como tratamiento del envejecimiento y como método de contracepción masculina.
¿Cuáles serían las consecuencias para la salud del abuso de esteroides anabólicos androgénicos empleados con otros fines?.
Uno de los primeros usos no médicos de los esteroides anabolizantes ha sido su empleo en el mundo del deporte para aumentar la masa muscular y el rendimiento físico. Nuestra experiencia demuestra que esta tendencia ha ido extendiéndose a personas no deportistas, profesionales o no, que buscan los mismos beneficios anteriores o simplemente para mejorar su imagen corporal.
Podríamos comentar según nuestra experiencia práctica que las consecuencias del abuso de los esteroides anabólicos están muy relacionadas con el tipo de esteroide consumido, la dosis empleada, la vía de administración (oral o inyectado) y el tiempo que duró el consumo; en este sentido el abuso de los esteroides anabólicos androgénicos ha sido asociado con una gran diversidad de efectos secundarios adversos:
En la Mujer:
Virilización irreversible.
Atrofia e incluso desaparición de las mamas.
Trastornos menstruales.
Cambios en la voz (voz grave).
Hirsutismo (salida de vello en zonas no habituales).
En el Hombre:
atrofia testicular
disminución en la producción natural de testosterona
Inhibición de la producción de Espermatozoides
Ginecomastia.
Impotencia.
En Ambos sexos:
Acné.
hipertensión.
Calvicie Prematura.
Alteraciones en el metabolismo de los lípidos.
Alteraciones hepáticas (tumores hepáticos).
Trastornos psiquiátricos.
¿Cómo ayudar a evitar el consumo de estas sustancias?
Creemos que la clave para lograr prevenir los efectos negativos del abuso de los esteroides anabólicos con contenido androgénico o no, se encuentra en la creación de programas educativos que desde etapas tempranas de la vida brinden un enfoque claro de los beneficios y riesgos del uso de estas sustancias.

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